Reflexión de Las Buenas Nuevas
Martes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario
31 de enero, 2012

Lecturas del Día:
2 Samuel 18:9-10, 14b, 24-25a, 30 – 19:3
Salmo 86:1-6
Marcos 5:21-43

El temor es una pérdida de tiempo

Jesús dice en el pasaje del Evangelio de hoy que, "No temas, basta que creas". ¿Por qué habló Jesús del temor en vez del dolor cuando él y los discípulos recibieron la noticia de que era demasiado tarde para sanar a la hija de Jairo?  ¿De qué tenía miedo la gente? Antes de que la niña muriera, sus seres queridos tenían miedo de que ella muriera, pero después, había sólo tristeza.

¿O no la había?

Jesús supo que él no tendría ningún problema resucitando a la niña de nuevo a la vida si acaso ella moría antes de que él la alcanzara, pero todos los demás tenían miedo de que su poder no fuera lo suficiente milagroso como para que hiciera eso.  Para ellos, el último suspiro de la niña era la oportunidad final de Jesús para sanarla. Cuándo ellos no consiguieron lo que querían, ellos pensaron: "Es demasiado tarde".

¿Ha pasado un límite de plazo en tu vida, y parece ser demasiado tarde para que Jesús haga una diferencia?  ¿Hay alguien quién ha estado en un camino mortal y ahora tienes miedo de que sea demasiado tarde para que ellos cambien?

Quizás conoces personas que se niegan a aceptar a Jesús en sus vidas, y tienes miedo de que ellos mueran sin él.  O un ser querido que está en un curso autodestructivo de adiciones.  ¿O qué tal si has trabajado duramente y mucho tiempo para criar a un hijo en la fe, y todo parece en vano — cuántos años de no ir a Misa es demasiado tiempo?

Jesús sabe que él puede resucitar a nuestros seres queridos del hoyo de la destrucción, incluso si ellos toman todas las decisiones equivocadas.  ¿Sabemos nosotros esto, también?  Si creemos en Jesús, sí, sabemos esto.  La fe no está basada en lo que vemos con nuestros ojos o lo que escuchamos con nuestros oídos.  La fe no está basada en nada lógico.  La fe es un asunto de creer en la verdad acerca de Jesús.  Y la fe nos dice que nada es imposible para Dios. ¡Si lo que quieres de él es bueno, él nos lo quiere dar más de lo que nosotros queremos recibir!

Ciertamente, las personas tienen que estar dispuestas a permitir que Jesús los ayude.  La hija de Jairo bien pudo haber dicho, "No, a mi me gusta estar muerta. Es mucho más pacífico aquí".  Esto es donde nuestra fe ayuda a los demás.  Jesús les pidió a los padres de la niña que entraran (las personas que la querían más) y a sus propios amigos también (las personas que ya habían presenciado sus milagros).  El mandó a todos los demás afuera.  ¿Fue esto porque los padres y los discípulos no tenían temor ni ningunas dudas?  Dudo eso.  Es porque los milagros son un acontecimiento de comunidad.  Es porque Jesús obra por medio de la comunidad humana.

Olvida lo qué el temor te dice.  Escucha la verdad acerca de Jesús.  Tú fe puede hacer una diferencia.  Tú puedes pararte en el espacio — entre la vida y la muerte, la sanación y la destrucción — para aquellos cuya fe es débil o inexistente.  Jesús les mostrará cómo.