Reflexión de Las Buenas Nuevas
Lunes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario
30 de enero 2012

Lecturas del Día:
2 Samuel 15:13-14, 30; 16:5-13
Salmo 3:2-7 (con 8a)
Marcos 5:1-20

Las bendiciones en el campo de batalla

En la primera lectura de hoy, David es maldecido por su enemigo, pero él lo tomo con humildad y fe en Dios.  Semeí había insultado, ridiculizado, y amenazado al rey públicamente.  Como enemigo de David durante el tiempo de la guerra, él pudo haber sido asesinado por esto.   Pero David se pregunto, ¿"Qué tal si el Señor está tratando de enseñarme algo"?  El reconoce la verdad hiriente en las palabras enfurecidas del hombre.

Aunque Semeí  lo acusara falsamente –el no había asesinada a la familia de Saúl para tomar el trono--  la conciencia de David le recuerda que él si era culpable de asesinato.  El tuvo una relación con la esposa de uno de sus oficiales y después lo mato para quedarse con ella.

David escoge enfocarse en el problema con una postura no-defensiva.  El razono que si el Señor podía utilizar el ataque perverso de Semeí  para mantenerlo humilde y arrepentido, entonces él se beneficiaría de la maldición.

¿Cómo reaccionamos cuando alguien se enoja con nosotros?  (Yo no estoy hablando de manera verbal ni abuso físico; eso es un asunto diferente y requiere el escape y la justicia).  ¿Nos detenemos y preguntamos al Señor si hay alguna verdad en las acusaciones?  ¿O nos defendemos para proteger nuestra imagen y vengarnos con nuestras propias palabras insultantes?

David aceptó la "aflicción" de ser ridiculizado e insultado en vez de infligir algún daño sobre su enemigo.   En esto, él prefiguró al Mesías.  ¿Te diste cuenta también de otra prefiguración cuando él lloró por Israel en el Monte de Olivo?

Cuándo las personas nos acusan o nos maldicen, nosotros también podemos reflejar a Jesús.  Y podemos encontrar las maneras para que nuestros enemigos nos beneficien.  ¿Qué estamos aprendiendo de la experiencia? ¿Cómo estamos creciendo más fuertes en nuestra fe?  ¿Cómo está ayudando a nuestra humildad?

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús rescata a un hombre de un ejército de demonios.  Cuándo nosotros somos atacados y escogemos la auto-defensiva y la venganza, nos exponemos a las armas del campo de batalla de Satanás.  Vivimos en la maldición.  Continuamente tenemos que lidiar con un ejército de fealdad estresante y esquemas demoníacos y preocupándonos por cómo quizás se agrave el problema y cómo tramar maneras para  protegernos.  Pero cuando nos arrepentimos de esto y buscamos las lecciones que Dios está tratando de enseñarnos, nosotros comenzamos a beneficiarnos inmediatamente.  Las maldiciones se convierten en bendiciones, a pesar de las peores intenciones de nuestro enemigo.

Tomar este enfoque humilde es muy desafiante.  Nuestra primera reacción es de luchar contra el enemigo, pero nuestra alma añora que Jesús nos libere de la batalla.  La única manera que podemos ponernos en su protección es de manejar los ataques a su manera.

¡Que nuestro Señor Todopoderoso nos ayude a ser humildes en nuestras batallas diarias ~ amén!