Reflexión de Las Buenas Nuevas
Viernes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario
3 de febrero, 2012

Lecturas del Día:
Eclesiástico 47:2-11
Ps 18:31, 47, 50, 51
Mark 6:14-29

Hacer una diferencia

¿Qué clase de reputación tienes? ¿Alguna vez has tenido la necesidad de defenderla? Si tu estilo de vida cristiana es tan obvio que tu ejemplo desafía a otros a cambiar, los que no quieren cambiar tratan de "hacerte menos", menospreciándote parar no sentir el desafío.

En la primera lectura de hoy, nosotros oímos una aclamación póstuma de la reputación del Rey David. ¿Qué dirán las personas de ti cuándo mueras? ¿En tu funeral, compartirán ellos historias acerca de la diferencia que hiciste en este mundo? ¿Cuántas personas se presentaran, no porque son parientes que tienen que estar allí, sino porque los tocaste con el amor de Jesús?

A pesar de lo que has hecho mal, a pesar de cómo has fallado, a pesar de lo que te arrepientes, si ha crecido por ello y si los demás han conocido a Jesús cuando se encontraron contigo, tu fe y amor es lo que ellos recordarán.

¿Cuántas otras almas conocerán a Jesús mejor a causa del impacto que tu hiciste? No hay manera de saber esto sino hasta después de que mueras. Yo espero con ansias estar en la fiesta en el gran banquete que dará Jesús para mi bienvenida a Casa; diré: ¿"Bien, quién de ustedes está aquí por algo que yo hice? Hagan una fila e introdúzcanse. ¡Yo quiero conocerlos"! ¡Que reunión tan divertida será!

Cualquier gesto amoroso que damos a otros es el toque de Jesús. Diariamente, tenemos muchos encuentros que pueden cambiar potencialmente vidas. No te desanimes por la invisibilidad de algunos de estos cambios. No te equivoques por una falta de evidencia. Nunca asumes que algunos de tus gestos amorosos son demasiado pequeños como para hacer una diferencia. Aún una sonrisa le puede dar a Jesús a los demás. Una palabra amable a alguien que está frustrado, una mano auxiliar a alguien que está cansado, y una palmada en la espalda para alguien que tiene baja la moral – éstos pueden hacer una diferencia que podría afectar sus almas eternas.

Ora esto conmigo: Señor Jesús, ayúdame a darles a TI a todas las personas que llego a conocer.  Espíritu Santo, ayúdame a darme cuenta de cada oportunidad que viene a mí. Adorado  Padre, ayúdame a disminuir para que la presencia de Tu Hijo dentro de mí aumente. Quiero hacer una diferencia eterna en las vidas de otras personas.  Verdaderamente, amén.

¡Nos vemos en la fiesta en cielo!