Reflexión de la Buenas Nuevas
Solemnidad de la Ascensión del Señor

Solemnidad de la Ascensión del Señor

Lecturas del día:
Hechos 1:1-11
Salmos 47:2-3, 6-9
Efesios 1:17-23 o Efesios 4:1-13 o Hebreos 9:24-28; 10:19-23
Marcos 16:15-20 o Lucas 24:46-53 o Mateo 28:16-20

¿Por qué Jesús ascendió al cielo?

Imagina cuán fácil se hubiera convertido la gente si Jesús hubiese continuado con su ministerio después de su resurrección.

Sin embargo, el plan de salvación de Dios para el mundo era más grande que eso, mucho más grande. Mientras Jesús caminó sobre la tierra, era un hombre. Después, al darse a sí mismo en la Eucaristía a sus discípulos, Él se convirtió en cada ser humano que toma este Sacramento en serio. Cuando recibimos a Jesús en la Eucaristía, nos unimos a su misión. En cada liturgia eucarística, somos "co-misionados" – es decir, somos puestos en la misión con Jesús – para continuar el ministerio que Él comenzó.

Como vemos en la lectura del Evangelio de hoy, antes de subir al cielo, Jesús comisionó a cada discípulo – incluso a tí y a mí hoy – a esta tarea. Y esto se renueva durante cada Misa.

Es una misión difícil. Humanamente somos incapaces, por eso Jesús nos dió su Espíritu Santo. Al unir nuestro espíritu con su Espíritu y al confiar en Dios en cada situación, no importa nuestra capacidad. Lo que cuenta es la voluntad. ¿Tenemos la voluntad de poner nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestro crecimiento espiritual en ser las manos, los pies y la voz de Cristo para el mundo?

Porque Jesús subió al cielo, Él no tiene manos sino nuestras manos, y Él no tiene voz sino nuestra voz.

¿Estás triste por la maldad que existe en este mundo? Dios tiene grandiosos planes para su reino en estas situaciones. ¿Estás preocupado por los abusos que ves? ¿La inmoralidad en la televisión? ¿Las injusticias en tu sitio de trabajo? ¿Las divisiones en tu parroquia o la actitud hiriente en tus líderes? Jesús está mucho más triste que tú por esta maldad. Sin embargo, Él no tiene otras manos que las tuyas, y Él no tiene otra voz que tu voz.

Desde que Jesús subió al cielo y envió a su Espíritu Santo a la tierra, Dios ha escogido servir al mundo a través de nosotros, primero en nuestros hogares, y luego extendiendo su amor en nuestras parroquias, nuestros lugares de trabajo, y nuestros sitios de diversión.

Para celebrar la Ascensión de Nuestro Señor, por favor acompáñame en esta oración:

Señor Jesús, lléname con la presencia de Tu Espíritu Santo y con los dones que Tú quieres que yo use. Muéstrame cuándo y cómo usar estos carismas. Y ayúdame a superar mi orgullo y mis temores, y otros pecados que me impidan realizar las obras que Tú me llamas a hacer. Quiero ser Tus manos, Tus pies, y Tu voz, Señor Jesús. ¡Amén!